Dr. Denis Sánchez
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Basado en 515 reseñas de pacientes
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    3 de julio de 2026
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    11 de junio de 2026
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    11 de junio de 2026
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Por el Dr. Denis Sánchez
Ginecólogo Obstetra – Quito, Ecuador

La salud materna es uno de los indicadores más sensibles del desarrollo de un país. En Ecuador, los esfuerzos por reducir la mortalidad materna han dado resultados importantes en las últimas décadas, pero los retos persisten, especialmente en zonas rurales y entre poblaciones vulnerables. Este análisis se basa en datos recientes y en mi experiencia diaria como ginecólogo, atendiendo a mujeres de distintos contextos.


1. ¿Qué dicen las cifras?

Según el INEC, la tasa de mortalidad materna en Ecuador fue de 37,2 muertes por cada 100.000 nacidos vivos en 2022, una reducción significativa en comparación con décadas anteriores, pero aún lejos de los objetivos del desarrollo sostenible (ODS), que plantean una meta de menos de 70 muertes maternas por cada 100.000 nacidos vivos a nivel global y un máximo de 30 para América Latina y el Caribe [INEC, 2023].

Sin embargo, en el año 2020, durante la pandemia, la cifra alcanzó 66,7 muertes por cada 100.000 nacidos vivos, lo que evidenció fragilidad en el sistema de salud durante situaciones críticas [UNFPA Ecuador, 2021].


2. Causas más frecuentes

Las principales causas de muerte materna en Ecuador siguen siendo evitables en la mayoría de los casos:

  • Hemorragias obstétricas

  • Trastornos hipertensivos del embarazo (como preeclampsia y eclampsia)

  • Infecciones puerperales

  • Abortos inseguros

  • Complicaciones asociadas a cesáreas de urgencia

La falta de acceso oportuno a atención médica especializada y la demora en el traslado a centros hospitalarios sigue siendo un problema recurrente.


3. Avances concretos

Ecuador ha implementado varias estrategias exitosas:

  • Programas de atención integral al embarazo y parto con enfoque intercultural.

  • Formación de parteras comunitarias.

  • Ampliación del Plan Nacional de Salud Sexual y Reproductiva.

  • Mejora del registro estadístico y vigilancia epidemiológica.

También ha habido avances en la sensibilización de profesionales para tratar con respeto y dignidad a las pacientes embarazadas, algo fundamental para evitar la violencia obstétrica.


4. Retrocesos o desafíos

A pesar de los avances, hay retrocesos preocupantes:

  • Desigualdad geográfica: Las provincias con mayor mortalidad materna suelen ser las más alejadas de los grandes centros urbanos: Morona Santiago, Orellana, Sucumbíos, Esmeraldas.

  • Falta de especialistas: En muchas unidades básicas no hay ginecólogos ni anestesiólogos de planta.

  • Demora en la toma de decisiones médicas en casos críticos, por ausencia de protocolos actualizados o formación continua.

  • Desinformación en salud sexual entre adolescentes, lo que incrementa embarazos de alto riesgo.


5. ¿Qué nos falta por hacer?

Desde mi práctica diaria, veo que la prevención, el acceso equitativo y la educación son las claves. Propongo:

  • Más ecografías obstétricas oportunas en todas las fases del embarazo, especialmente en zonas rurales.

  • Educación continua al personal médico sobre protocolos de emergencia obstétrica.

  • Fortalecer la red de referencia y contrarreferencia entre centros de salud y hospitales.

  • Incluir a la comunidad en la vigilancia y seguimiento de embarazos de alto riesgo.

  • Apostar por tecnología diagnóstica y capacitación en el uso de herramientas como ecografía emocional o hiperrealista, que permiten una mejor conexión y seguimiento entre paciente y profesional.


🧩 Conclusión

Reducir la mortalidad materna en Ecuador no es solo una tarea médica, sino un compromiso social, político y humano. Los avances han sido importantes, pero todavía tenemos una deuda con nuestras mujeres, especialmente con aquellas que viven en condiciones de mayor vulnerabilidad.

Como ginecólogo, invito a mis colegas, pacientes y decisores a mantener viva esta conversación y a seguir trabajando por un Ecuador donde ninguna madre muera por causas prevenibles.


📚 Fuentes consultadas: