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En épocas en las que circulan varios virus respiratorios a la vez (como VSR, influenza y SARS-CoV-2), es común que muchas personas pasen por fiebre, malestar, falta de apetito y cambios de sueño. En Ecuador, la vigilancia sanitaria reporta esta cocirculación y actividad respiratoria significativa.

Y justo después de un “virus”, aparece una pregunta muy frecuente en consulta: “Doctora/Doctor, ¿por qué se me atrasó la regla?”
La buena noticia: muchas veces es un efecto temporal. La clave está en reconocer cuándo es esperable y cuándo conviene evaluar.


¿Puede un cuadro viral atrasar la menstruación?

Sí. Un episodio infeccioso puede desordenar el ciclo por varias vías:

  • Estrés físico (fiebre, dolor, inflamación).

  • Estrés emocional (preocupación, ansiedad).

  • Alteración del sueño y del ritmo diario.

  • Cambios en alimentación y peso (aunque sean leves).

  • Medicamentos usados durante la enfermedad (según el caso).

Todo esto puede interferir con los ejes hormonales que coordinan ovulación y menstruación, causando un retraso transitorio.


Ojo: no todo atraso se explica por “el virus”

Además de la enfermedad reciente, estos son motivos frecuentes de retraso:

  1. Embarazo, si existe posibilidad (aunque el retraso sea pequeño).

  2. Síndrome de ovario poliquístico (SOP).

  3. Tiroides (hipo/hipertiroidismo).

  4. Cambios marcados de peso o ejercicio intenso.

  5. Estrés sostenido.

  6. Algunas condiciones médicas que alteran el patrón hormonal.


¿Cuándo “ya no es normal” y conviene consultar?

Según guías clínicas, se habla de amenorrea cuando:

  • no llega la primera menstruación a cierta edad, o

  • cuando ya menstruabas y se ausenta por varios meses.

En la práctica, vale la pena una evaluación si:

  • el retraso se repite por 2–3 ciclos,

  • hay síntomas asociados (dolor pélvico importante, secreción anormal, sangrado fuera de regla),

  • o si el retraso viene con cambios claros de acné/vello/caída de cabello, o señales de desbalance hormonal.


Qué hacer en casa (sin alarmarte)

  • Registra tu ciclo (fecha de última regla y duración habitual).

  • Si existe posibilidad de embarazo: haz un test (idealmente con la sensibilidad adecuada según días de atraso).

  • Prioriza descanso, hidratación y sueño: el cuerpo se “reordena” cuando termina la fase aguda del cuadro viral.

  • Si tomaste medicamentos, coméntalo en consulta para contextualizar.


Señales de alarma (consulta pronta)

Busca atención si aparece:

  • dolor pélvico fuerte o que empeora,

  • sangrado muy abundante o con mareo/debilidad,

  • fiebre persistente o malestar que no cede,

  • flujo con mal olor, ardor intenso, o dolor al orinar,

  • retraso prolongado o recurrente.


Preguntas frecuentes (FAQ)

1) ¿Un resfrío común puede atrasar la regla?
Sí, especialmente si hubo fiebre, estrés o cambios de sueño.

2) ¿Cuántos días de retraso pueden ser “esperables”?
Puede variar. Si es un retraso leve y fue después de enfermarte, suele normalizarse. Si se repite o se prolonga, conviene evaluar.

3) ¿Debo hacerme un test si solo tengo pocos días de atraso?
Si existe posibilidad de embarazo, sí: es la forma más clara de salir de dudas.

4) ¿El estrés por trabajo/colegio puede atrasarla incluso sin estar enferma?
Sí, el estrés sostenido puede alterar el ciclo y en algunos casos causar ausencia de menstruación.

5) ¿Qué exámenes se piden si el retraso se repite?
Depende del caso: historia clínica, examen, y a veces ecografía y/o perfiles hormonales.

6) ¿La ecografía transvaginal sirve si hay retraso menstrual?
Puede ser muy útil para orientar causas ginecológicas (por ejemplo, quistes, SOP u otros hallazgos) según síntomas.

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