Cambiar de peso no siempre se trata de “comer más” o “moverse menos”. En muchas mujeres, el aumento o la pérdida de peso se relacionan con hormonas, cambios del ciclo menstrual, etapas como la perimenopausia/menopausia, condiciones ginecológicas como el síndrome de ovario poliquístico (SOP), o incluso con problemas tiroideos y metabólicos.
La clave está en diferenciar los cambios esperables de las señales que merecen evaluación médica, para detectar a tiempo causas tratables y evitar complicaciones.
¿Qué se considera una “alteración del peso” relevante?
Conviene poner atención cuando ocurre cualquiera de estas situaciones:
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Aumento o pérdida de peso “sin explicación” (sin cambios claros en alimentación/actividad).
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Cambios rápidos o progresivos que se sostienen varias semanas.
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Aumento de perímetro abdominal que no coincide con el resto del cuerpo.
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Cambios de peso acompañados de alteraciones menstruales, acné, caída de cabello, vello no habitual, sofocos, fatiga marcada u otros síntomas hormonales.
Causas ginecológicas y hormonales frecuentes
1) Síndrome de ovario poliquístico (SOP)
El SOP es una de las causas más comunes de desajustes hormonales en mujeres en edad reproductiva y puede asociarse a aumento de peso, dificultad para bajar, irregularidad menstrual, acné y cambios en el vello. Además, se relaciona con resistencia a la insulina y riesgos metabólicos.
Pistas típicas: ciclos irregulares, acné persistente, aumento de grasa abdominal, manchas oscuras en pliegues (acantosis), dificultad para concebir.
2) Perimenopausia y menopausia
Durante la transición a la menopausia, muchas mujeres notan tendencia a ganar peso y cambios en la distribución de grasa (más acumulación abdominal). Esto se asocia a cambios hormonales y a cómo el cuerpo almacena grasa en esta etapa.
Pistas típicas: sofocos, sueño irregular, cambios de ánimo, ciclos que se espacian o se vuelven impredecibles, aumento de grasa abdominal.
3) Alteraciones tiroideas (no ginecológicas, pero muy relacionadas)
Aunque la tiroides no es “ginecológica”, en la práctica se investiga con frecuencia cuando hay cambios de peso y síntomas hormonales generales. En hipotiroidismo, por ejemplo, puede haber fatiga, piel seca, estreñimiento y aumento de peso.
4) Anticonceptivos y tratamientos hormonales
Algunas mujeres reportan cambios de apetito, retención de líquidos o variaciones de peso con ciertos métodos. Aquí lo importante es no suspender por cuenta propia: lo correcto es reevaluar el método y elegir el más adecuado según tu historia clínica y objetivos.
5) Retención de líquidos y ciclo menstrual
En la fase premenstrual, es común notar hinchazón, aumento transitorio de peso y molestias. Esto suele ser temporal, pero si la retención es marcada o se acompaña de reglas muy abundantes o irregulares, vale la pena revisar.
6) Embarazo, posparto y lactancia
El embarazo implica cambios naturales del peso. En posparto, algunas mujeres retienen peso por cambios hormonales, sueño fragmentado y estrés. Si además hay cansancio extremo o síntomas anímicos importantes, conviene evaluarlo con enfoque integral (físico y emocional).
Otras causas que pueden confundirse con “peso”
A veces no es aumento de grasa, sino distensión abdominal, gases, estreñimiento, o crecimiento de masas pélvicas. Si notas aumento progresivo del abdomen, sensación de presión pélvica o cambios digestivos persistentes, es mejor descartar causas ginecológicas con una valoración y ecografía.
Señales de alerta para consultar pronto
Pide una cita si el cambio de peso viene con:
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Reglas irregulares o ausencia de menstruación (sin embarazo).
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Sangrado uterino anormal.
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Dolor pélvico frecuente, presión o aumento del abdomen.
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Síntomas de exceso de andrógenos: acné severo, vello aumentado, caída de cabello.
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Sofocos intensos, insomnio marcado o cambios del ánimo que afectan tu vida diaria.
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Fatiga desproporcionada u otros síntomas compatibles con tiroides.
¿Por qué es tan importante el control ginecológico?
Porque el ginecólogo no solo “ve el útero y ovarios”: integra ciclo menstrual + hormonas + metabolismo + salud reproductiva. En consulta se puede:
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Identificar patrones del ciclo y síntomas asociados.
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Solicitar exámenes útiles (según el caso): glucosa/insulina, perfil lipídico, función tiroidea, prolactina, andrógenos, etc.
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Realizar ecografía pélvica/transvaginal cuando está indicada para valorar ovarios, endometrio y otras causas.
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Diseñar un plan realista: cambios de hábitos, manejo hormonal (si procede), y derivaciones oportunas (endocrinología/nutrición) cuando conviene.
En Quito, el control preventivo también ayuda a detectar problemas a tiempo, antes de que se vuelvan más complejos (por ejemplo, riesgos metabólicos asociados al SOP).
Preguntas frecuentes (FAQ)
1) ¿El SOP siempre causa aumento de peso?
No en todas, pero es frecuente que se asocie a aumento de peso o dificultad para perderlo, especialmente si hay resistencia a la insulina.
2) ¿La menopausia “engorda”?
No es inevitable, pero sí es común que haya tendencia a ganar peso y a acumular más grasa en el abdomen por cambios hormonales y del metabolismo.
3) ¿Cuándo el cambio de peso amerita exámenes hormonales?
Cuando es persistente, rápido o se acompaña de irregularidad menstrual, acné/vello, fatiga marcada o síntomas de menopausia/tiroides.
4) ¿Debo suspender mi anticonceptivo si creo que me hace subir de peso?
No lo ideal. Es mejor consultar para valorar si el cambio es por retención, apetito u otra causa, y ajustar el método con seguridad.
5) ¿La tiroides puede influir aunque mi regla sea normal?
Sí. La tiroides afecta energía y metabolismo; el hipotiroidismo puede dar aumento de peso y fatiga aun con ciclos relativamente normales.
Si has notado cambios de peso que no cuadran con tu rutina, o vienen con alteraciones del ciclo, acné, sofocos o cansancio, lo más útil es una evaluación médica completa (no suposiciones). Un control ginecológico oportuno puede aclarar la causa, descartar problemas y darte un plan realista y seguro.
