El síndrome genitourinario de la menopausia (SGM) es un conjunto de cambios en vagina, vulva, uretra y vejiga relacionados con la disminución hormonal. Se le llama “silencioso” porque muchas mujeres lo normalizan, lo callan o lo atribuyen a “la edad”, cuando en realidad tiene manejo médico.
Síntomas vaginales y urinarios (lo más frecuente)
Vaginales/vulvares
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Resequedad, ardor, picazón o irritación
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Sensación de tirantez o mayor sensibilidad
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Molestia con el roce (ropa, deporte) o durante relaciones
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Microirritaciones y fragilidad del tejido
Urinarios
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Ardor al orinar (a veces sin infección)
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Urgencia urinaria y aumento de frecuencia
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Sensación de “vaciado incompleto”
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Infecciones urinarias recurrentes en algunas pacientes
📌 Importante: los síntomas urinarios pueden ser multifactoriales; por eso es clave una evaluación completa y no tratar “a ciegas”.
Evaluación médica: el paso que evita errores
Antes de indicar cualquier intervención, se debe:
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escuchar el patrón de síntomas (qué lo dispara, desde cuándo),
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realizar examen ginecológico,
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y, si corresponde, descartar infección urinaria/vaginal u otras causas de irritación.
Esto es esencial porque no todo ardor es infección, y no toda urgencia urinaria se explica solo por el SGM.
Manejo escalonado (pero directo al punto)
Las guías suelen proponer un enfoque por escalones: iniciar con medidas de cuidado local y avanzar si los síntomas persisten.
Escalón 1: reducir irritación y fricción
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Evitar jabones perfumados y productos irritantes
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Hidratación/lubricación local según necesidad
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Ropa interior transpirable y cambios rápidos tras sudor
(En casos leves, esto puede bastar.)
Escalón 2: cuando persiste o impacta calidad de vida
Aquí entra el manejo médico individualizado. Y es donde, en pacientes seleccionadas, puede considerarse una opción con energía.
El rol del láser de diodo en SGM
El láser vaginal de diodo (no ablativo / dual wavelength en algunos equipos) se ha estudiado como alternativa para mejorar síntomas del SGM y la atrofia vulvovaginal, especialmente en mujeres que no pueden, no toleran o no desean terapias hormonales locales. Estudios clínicos reportan mejoría de síntomas y de índices de salud vaginal en protocolos por sesiones.
¿Qué síntomas suelen motivar valorar láser de diodo?
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Resequedad y ardor persistentes
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Irritación recurrente por fragilidad del tejido
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Molestia con el roce / actividad física
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Dolor por sequedad (cuando aplica)
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Síntomas urinarios asociados al cuadro, tras descartar otras causas
¿Cómo se decide si usted es candidata?
En consulta, el Dr. Denis Sánchez valora:
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severidad y duración de síntomas,
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hallazgos del examen,
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antecedentes (incluyendo contraindicaciones),
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expectativas realistas,
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y se descarta infección activa antes de iniciar.
¿Qué esperar del tratamiento con láser de diodo?
El objetivo clínico es mejorar el confort y reducir síntomas, con un plan por sesiones y controles. La respuesta es individual: depende del grado de SGM, hábitos, comorbilidades y seguimiento. La indicación responsable es la que prioriza seguridad y resultados realistas.
Señales para consultar pronto
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ardor urinario repetido con exámenes negativos o sin respuesta
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infecciones urinarias recurrentes
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sangrado no explicado
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dolor intenso o síntomas que empeoran
Si sospecha SGM por resequedad, ardor o urgencia urinaria, lo más valioso es confirmar el diagnóstico y elegir un plan escalonado. En casos seleccionados, el láser de diodo puede ser una opción médica a considerar dentro de un manejo personalizado y con seguimiento.
